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Mujeres indignadas

Sé que no todo el mundo está en Twitter, en Instagram o Facebook (Tik Tok lo dejo para los más jóvenes), pero son un indicio, una manera de tomar el pulso a lo que pasa en la calle. También sé que yo solo veo aquello que me llega según a quien sigo, los algoritmos y toda la parafernalia de limitaciones que imponen las redes sociales. Contando con ello, observo que hay cada vez más mujeres indignadas, muy indignadas que se suman a frases, comentarios o reflexiones que hacen las usuarias y que reciben entusiastas adhesiones.

¿Y por qué hay tantas mujeres indignadas? Pues porque se está llevando a cabo un barrido sistemático de todo lo que representa ser mujer en nuestra sociedad; porque se está sustituyendo el cuerpo material por el símbolo, la realidad por la fantasía, la experiencia vivida por la imaginada.

Hace ya muchos años que se ha impugnado la idea de que es posible separar la mente del cuerpo, ya que ambas son indisociables pues no existen mentes sin cuerpos, salvo para quienes crean en las almas errantes que se encarnan en el primer cuerpo que encuentran y que no reparan en la fisonomía del incauto.

Pues bien, por mor y arte de la teoría queer y el transgenerismo, ahora resulta que nuestros cuerpos no tienen ninguna importancia y que lo relevante es el sentimiento interior que lo habita, esa especie de alma que ya viene coloreada de azul o rosa desde antes de nacer. Pero aquí yace la gran contradicción de esta nueva religión: que, por un lado, niega o minimiza el cuerpo sexuado, pero por otro lo enaltece hasta el punto de tener que adaptarlo artificialmente para que se ajuste a esa alma interior que ha equivocado su camino. ¿En qué quedamos, queridos colegas queer, es importante el cuerpo o solo lo es para colgar de él abalorios, adornos y complementos?

Las mujeres están indignadas por esta usurpación estética que se está llevando a cabo por parte de varones que reclaman lo femenino como identidad mientras obvian o minimizan la opresión vivida por las mujeres precisamente por su sexo: exclusión de la vida pública, reclusión doméstica, prohibición del goce, despojo intelectual, explotación reproductiva, cosificación sexual, exclusividad del cuidado, etc.

Dicho brevemente: el transgenerismo pide usar los baños femeninos para maquillarse, pero no reivindica limpiar los retretes para mantenerlos practicables. Reclama lo accesorio sin atender a lo sustancial. Ser reconocidos como mujeres sin comprender ni compartir el origen de la subordinación sexual. Disfrutar de lo bello sin experimentar la desigualdad histórica padecida por la mitad de la humanidad.

Hay indignación porque se está reduciendo ser mujer a puro esperpento cuando no negando la dura batalla emprendida para conseguir ser reconocidas como sujetos de pleno derecho. Necesitamos convertir esa ira en acción política. Algunas ya han empezado, y muchas están rompiendo el silencio y anunciando que no las van a callar. No importa que insignes anti feministas, como Judith Butler, entre otros, nos asocien con la extrema derecha, (https://www.theguardian.com/lifeandstyle/2021/sep/07/judith-butler-interview-gender), las mujeres indignadas sabemos quiénes somos, de dónde venimos y a dónde vamos. Por nuestras obras nos conoceréis, así que ya podéis empezar a desgañitaos diciendo que somos de Vox.

5 thoughts on “Mujeres indignadas”

  1. Guadalupe Elósegui, Monterrey

    Más claro, ni amaneciendo. Estimada Juana eres magnífica para poner en blanco y negro y con toda valentía lo que sostenemos desde el feminismo radical. Eso que le está costando el cargo y les está llenando de violencia la vida a tantas académicas que sostienen lo dicho. Te abrazo.

  2. Amparo Sandoval Oryega

    Me interesa enormemente lo que escribes.
    Somos muchas las que compartimos tus reflexiones. Lo que estamos viviendo es de película de terror.
    Gracias compañera por verbalizarlo.

  3. Confío en que así sea y sea creciente. Porque va a hacer falta mucha acción política para revertir esta sinrazón

  4. Nos alzaremos contra la mal llamada Ley Trans, la regularización de la prostitución y la aceptación encubierta de la gestación subrogada. Nuestros derechos no se tocan. Es hora de hacer política ya!

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