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Sobre cisexuales, transexuales y género fluido

No hemos salido todavía de la pandemia atribuida al murciélago o al pangolín (covid-19) cuando entramos de lleno en la de la viruela del mono (monkeypox-22); siempre va bien que haya animales a los que echar la culpa de la devastación que los seres humanos estamos provocando en el planeta.

El Ministerio de Sanidad, prestamente y con buen criterio, hizo público un protocolo para la protección precoz y el manejo de los casos que se pudieran producir ante la alerta de esta nueva amenaza. Y está bien que haya sido previsor, actualizando el protocolo a 20 de mayo de 2022. Nada que objetar, sino felicitar a la ministra por tan pronta actuación.

También hay que felicitarse de que rectificara la pregunta relativa al sexo que se incluía en la recogida de datos del final del documento. En una primera versión se ofrecían cuatro supuestos: mujer cisexual, hombre cisexual, mujer transexual u hombre transexual. Las críticas que llegaron tan pronto fue percibido el despropósito hicieron que se rectificase y que las dos respuestas para sexo fuesen finalmente Hombre o Mujer.

Porque, ¿qué dato es el que las administraciones, entidades e instituciones quieren recoger cuando se pregunta a la ciudadanía, el sexo o el género? ¿Qué es lo que necesitan saber para poder afrontar los diferentes problemas sociales?

Algunas entidades sin saber ni a qué criterio científico ni teórico responde hacen suyos los planteamientos de la teoría queer que divide a las personas entre cis y trans, en un nuevo binarismo que sustituye al convencional, sin que haya ni estudios empíricos, ni demostraciones científicas, ni teorías sólidas e incontrovertibles que demuestren que se puede nacer con el género incorporado.

Ignoro hasta qué punto la administración y demás entidades son conscientes de que están despreciando el sexo como forma objetiva de clasificación y lo están sustituyendo por una entelequia en la que se mezclan sin orden ni concierto rasgos biológicos con rasgos culturales; es decir, no sabemos si confunden deliberadamente sexo y género, o no quieren contrariar a la parroquia transactivista y hacen encaje de bolillos para introducir una retahíla incomprensible revestida de diversidad.

Por ejemplo, en el caso de una institución cultural altamente valorada en Barcelona ya no hay petición de Sexo, sino de Género, y las opciones que se ofrecen son: Mujer, Hombre, Persona no Binaria, Género Fluido, Intersexual, Persona Trans, Otros, Prefiero no decirlo, en una ceremonia de la confusión en la que se mezclan aspectos íntimos que no hace falta exhibir –como ser intersexual– con conceptos que se pueden solapar participando en más de una categoría a la vez: una persona puede ser al mismo tiempo mujer y tener género fluido; u otra fluir a ratos entre hombre o mujer o considerarse un día No Binario y otro día trans. ¿Dónde están los límites entre una cosa y otra? Demencial.

Claro, que aún es peor el nuevo censo de Argentina, donde se pregunta por el sexo registrado al nacer y las respuestas son a) mujer/femenino, b) varón/masculino o c) ninguna de las anteriores, en una flagrante confusión entre sexo biológico y género social.  Pero para acabar de redondear el disparate, se pide la identidad de género, e introducen las categorías de mujer, mujer trans, travesti, varón, varón trans, masculinidad trans, no binario, otra identidad, ninguna de las anteriores, prefiero no contestar, o ignorado. En ese batiburrillo disparatado no se sabe por qué no se introduce feminidad trans en una falta de asimetría terminológica difícil de justificar.

También en nuestras instituciones empiezan a proliferar nomenclaturas similares. Será interesante ver cómo se interpreta y analiza este alarde de inclusividad esperpéntica en el que cada uno se atribuye su propia identidad incluso dando la opción de que ni siquiera el propio individuo la conozca; cómo se conformará la pirámide de la población, cómo se harán estadísticas fiables sobre los diferentes problemas sociales o cómo se analizará y pondrá de relieve la desigualdad entre los sexos: ¿O precisamente hacen este remix de identidades precisamente para ocultarla?

Incorporar acríticamente categorías disparatadas o abonarse a formas de clasificación humana sin validación científica, solo puestas al buen tun tún es lo que tiene, que se difuminan los problemas reales y se sustituyen por problemas inventados. Luego que no se quejen de que la gente huya despavorida de esta nueva pandemia, quizá no tan mortífera como la Covid, pero tan amenazadora como la viruela del mono.  Somos monos, y con nuestra familia de primates volveremos. No sé si prefiero estar gobernada por un humano o por un orangután.

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